Génesis… componer Luz.

La oscuridad como plano y espacio creativo.
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La imposibilidad de una lectura, más allá del plano y la no composición, diremos que corresponde a la oscuridad, es decir, a un momento de no lectura y de no posibilidad de lectura o interpretación más allá que lo que ahí está.
Pura oscuridad, lista para ser descubierta por la Luz. Es decir, descubrirla, mostrarla color sobre color. Luz sobre Luz, sombra sobre sombra.

La oscuridad como marco compositivo infinito y finito.
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Recortar las sombras y sostener la Luz en el plano.
Ir descubriendo en ese recorte una potencia de Luz. La potencia del color. 
Revelar el color desde la oscuridad.

Génesis del acto creativo.
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Crear la Luz. Ecualizar la Luz, ecualizar la oscuridad. Componer esa apertura lista para entregarse a un universo de posibilidades infinitas y lúcidas…, o no tanto.
Recortar el trazo y la sombra en el acto creativo y compositivo.
Llevar la mirada a la potencia del plano y el color que lo comprende.

Recortar la forma desde lo más oscuro del acto.
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Recortar la Luz.
Recortar el color.
Recortar el trazo.
Dar una lectura y abrir una posible interpretación, dejará de ser nada para ser una lectura posible.

El acto lumínico es capaz de sistematizar. Decimos que es sistematizable porque es a partir de la variable de la operación que la Luz acontece. 
Recortar es una de las variables, pero la constante es la Luz. Abrir un sistema lumínico.
La Luz como herramienta y material crudo para componer.

La obra dependerá del deseo y su acto creativo.
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Dependerá del deseo y el acto de descubrir la operación para que acontezca formalmente la composición y la lectura de la obra.
La imagen es Luz y sombra. 
Ahora la imagen realmente sí comprenderá una posible interpretación.
Componer Luz y sombra y descubrir la apertura de la interpretación. Luz como constante en el sistema.
La Luz es el motor revelador de la obra. 
La Luz es lo no dicho luego de la interpretación y la lectura en la obra.

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Francisco Luis Matte

Genesis 9/12